Hoy no me apetece escribir mucho, así que voy a pasar a colgar fotos y algún vídeo. Espero que os guste!
Simplemente decir que durante los funerales, el Poro acompañó al cuerpo, por lo que ni una sola mujer estuvo presente. Esta sociedad puede resultar muy violenta, guardiana de los secretos más profundos de los Sénoufo. Es más, al ser blanco, un joven no se despegó de mí para cerciorarse de que no saco ninguna foto, ni ningún tipo de grabación... Para colmo, me obligaron a quitarme las gafas de sol, pues piensan que pueden esconder algún tipo de cámara... Enfin, yo "ver, oír y callar". Se han dado casos de que los Poro han aporreado hasta el límite a alguien que no respeta sus normas. Engalanados con las máscaras mágicas, cada una con un significado concreto, se desplazaron desde el pueblo hasta el Bosque Sagrado, donde no pude entrar (solo entran ellos para hacer las purificaciones y los ritos), al salir los acompañamos hasta el cementerio. Me resultó llamativo, y me daba pena, que las propias hijas del difunto no pudieron presenciar el entierro. Una vez haber descendido el ataúd (primer ataúd que veo aquí), los Poro desaparecieron para volver al Bosque Sagrado.
Creo que ya he escrito suficiente. Paso a subir las fotos.
(Esperando frente al tanatorio de Korhogo para el levantamiento del cuerpo. Nos dieron cita a las 14 horas, hasta las 16.30 horas... no se empezó. "L'heure africaine").
(Preparados para acompañar el cuerpo hasta el pueblo, a unos 25 km)
(Rito antes de levantar el cuerpo)
(Descuartizando una ternera para dar de comer a todo el pueblo)
(El ataúd, siempre enterrado en horizontal, con una alfombra -era musulmán- y con un espacio por encima)
(Con la hija del difunto y con las colas de caballo para ahuyentar los malos espíritus)
(Foufou con pescado. El foufou es una bola de plátano)
Ayer a la noche tuve el gran placer de visitar a un viejo sabio amante y estudioso de la cultura sénoufo. Él mismo es de etnia sénoufo y católico. Esta visita se dio para poder transmitir estas informaciones a una Hija de la Cruz de Argentina, que estudia Teología. Bajo el árbol de mango de su patio familiar, en la oscuridad de la noche, Daniel Coulibaly nos explicó varios mitos de la cultura sénoufo y apreciaciones personales. No dejará indiferente a nadie, como no lo ha dejado a mí. En la solemnidad de la noche, un momento mágico, pude tomar algunos apuntes. Los comparto con vosotros.
El mito de
la vieja mujer:
Dios se llama Koulotyolo. Amaba a sus criaturas, y
para sentirse cerca de ellos, había acercado el cielo a la tierra, para
que éstos se sintieran protegidos.
El Mal también existía, y se había encarnado en
forma de una vieja mujer. El cielo estaba tan cerca de la tierra que ésta,
mediante un palo, pegó al cielo, enviándolo muy lejos.
Esta explicación subraya la falta de respeto y la
ingratitud de los humanos hacia su creador, Dios.
El mito de Dios-mendigo:
Explicación del contexto: el mundo era un espacio
cerrado, solo existían dos pueblos en la Tierra: los Senoufo y los Dioula.
Dios quiso hacer una visita a los humanos, por lo
que se encarnó en un mendigo. Primero visitó a los Dioula durante un mes.
Después visitó a los Senoufo.
Encarnado en mendigo, al visitar a los Dioula, vio
que éstos no le dieron ni de comer, ni de beber, ni se preocuparon por
darle alojamiento. Dios se enfada tanto por su ingratitud y falta de
acogida que los maldice y los condena a vivir en una tierra ingrata, con
muchas dificultades. Además, como parte de la condena, los obligará a
ayunar durante un mes al año. Es por eso que los Dioula se convierten en
musulmanes.
Dios hace una segunda visita disfrazado de mendigo,
esta vez a los Senoufo, dirigidos por el Rey Ségou. Los Senoufo se
compadecen del mendigo, por lo que lo acogen de una manera inmejorable: le
dan de comer, de beber, lo alojan… Dios se siente tan reconocido que les
otorga su bendición divina y una tierra cultivable. Los designa como “el
pueblo que va a alimentar a los animales y a otros pueblos”. Es por eso que
Senoufo significa “hombres que se preocupan por los demás”, y se
convierten en agricultores.
Los Dioula no tuvieron más remedio que dedicarse al
comercio, a moverse por la tierra para poder subsistir. Los Senoufo, sin
embargo, se instalan en una tierra, la trabajan y sobreviven.
El valor
del extranjero:
Para los Senoufo, el extranjero es un representante
de Dios en la tierra, por lo que hay que acogerlo con mimo.
Refrán: “El hombre acoge a Dios mediante el
extranjero”. Aporta la felicidad y las curas a muchas enfermedades.
Una casa no se convierte en habitable hasta que un
extranjero no haya entrado primero.
Si no hay extranjeros, se planta un árbol, llamado
Tchow (que da unos frutos similares a uvas salvajes), para atraer a los
extranjeros.
En caso extremo, en casa se queman cacahuetes y se
regalan a los niños. ¿Por qué? Porque, al igual que los extranjeros, los
niños son pequeños, vulnerables y con necesidad de acogerlos con cariño.
Estas explicaciones, según Daniel
Coulibaly (senoufo católico) guarda una estrecha relación con el Cristianismo:
Dios ama a sus criaturas y se encarna en la pobreza para acoger a los más
frágiles y vulnerables.
Daniel nos cuenta que la Nueva
Evangelización ha de profundizar en las culturas ancestrales, puesto que los
valores relatados son universales y universalmente necesarios. Pone varios
ejemplos concretos:
EL ROBO: en la cultura senoufo,
si alguien ha robado (generalmente productos de la tierra), un fetiche lo verá
y lo denunciará a los miembros de su familia. La familia, humillada, condenará
al ladrón y sentirá vergüenza hasta que el daño sea reparado.
LA ESCISION: La vida existe
gracias a la mujer, es por ello vital que la mujer –al igual que el hombre-
sean fieles el uno al otro. Por ello, durante siglos, se ha practicado la
escisión, para evitar los deseos, así como diferentes fetiches. Si la mujer es
infiel, el fetiche provocará que sea castigada. Si se confiesa, se arrepiente
de corazón, será perdonada, pero en ningún caso puede cometerse más de 4 veces.
El Cristianismo rechaza la
práctica del robo, así como de la infidelidad. Según Daniel Coulibaly, los
valores son los mismos. Lo que difiere unos y otros es ¿Cómo garantizar la
fidelidad? ¿Cómo evitar los robos? Él, como senoufo católico, rechaza la
escisión de la mujer, porque es inhumana y además provoca enfermedades, pero admite que detrás hay un valor que ha de
preservarse: la fidelidad. Reflexión: si la mujer es infiel, lo es gracias a un
hombre: por qué no castigar también al hombre?
Por lo tanto, afirma categóricamente:
“La cultura senoufo refuerza la Fe cristiana”. Los valores de la Revelación son
UNIVERSALES. Cada pueblo ha adaptado estrategias propias para preservar estos
valores. “Todas las culturas se engloban en el Evangelio”.
Sábado 25 de mayo. Me desperté triste. Por segunda vez desde mi llegada a Korhogo tenía la sensación de que tenía que estar en mi txoko, con mi gente, en esta ocasión, para estar junto a mis amigos Yusenka y Joxean en el día de su boda. Pero "Elegir supone renunciar". ¡Qué gran verdad! No pude estar físicamente, aunque si lo estuve en espíritu. Y es que el cariño y la amistad no entienden de distancias. Sé que estuve presente en sus corazones, al igual que ellos estaban en el mío. Y a pesar de la distancia, pude hacerles llegar un pequeño detalle, muy sentido. No puedo más que agradecer a mi "cómplice", mi amiga, mi confidente. Leire, soberan dakizu zenbat maite zaitudan! Mila esker guztiagatik!
Sin embargo, esa tristeza con la cual iniciaba el día pronto se convertía en alegría, y por varios motivos. En primer lugar, por los mensajes que me hicieron llegar desde la boda, lo cual hizo que se me saltaran las lágrimas de emoción. Y porque, el Ying y el Yang van siempre de la mano.
Myriam, una chica de 13 años con Trisomia 21 alumna mía en el centro, se hacía bautizar en la Catedral de Korhogo. Llevaba días preguntándome si faltaba mucho para que llegara el 25 de mayo... Decía que estaba feliz porque había decidido bautizarse. Se me encogía el corazón, esa sencillez, esas palabras bonitas y tiernas, esa ilusión, esa alegría... Durante la celebración, casi no podía mirarla, pues me emocionaba, se me caían las lágrimas una vez más. Me sentía un poco ridículo, pues en los Senoufo no les gusta demostrar los sentimientos. Pero no podía reprimirme, me emocionaba verla así de feliz, bailando por toda la iglesia. Al día siguiente, domingo, nos invitaron a comer un poco de arroz y una bebida a su casa. Fue un momento en el cual compartimos muchas palabras bonitas, de agradecimiento mutuo. Una vez más, lágrimas...
Tras el bautizo, Alphonse me llevó a un barrio periférico de Korhogo donde se celebraban unos funerales. Hay que decir que los Senoufo no tienen un calendario ni festividades. Sus festividades se limitan a los funerales, todo un acontecimiento social que dura varios días. Ya había asistido a varios funerales, pero esta vez hay algo que he descubierto. Los PORO.
El Poro es una sociedad secreta jerarquizada por edades y que se reúnen en los Bosques Sagrados que hay en cada pueblo y que son restos de bosques primitivos. Aprenden a comunicarse con los genios y espíritus y las técnicas de dominación sobre naturaleza y personas (dicen que saben bloquear la lluvia). Sus miembros son temidos, especialmente por las mujeres, quienes no pueden mirarlos. Nada más aparecer los Poro, todas las mujeres comenzaron a correr, despavoridas. Son lo más sagrado en el País Senoufo. Toda música, todo ruido, toda actividad debe cesar a su paso, mientras ellos bailan al ritmo de sonidos africanos. Me habían hablado mucho del Poro, y la verdad es que me daban cierto respeto, pues pueden llegar a ser muy violentos. Incluso su aspecto se hace respetar: casi desnudos, con un taparrabos y unos gorros de piel negra de gran tamaño. Lógicamente, prohibición absoluta de grabar imágenes, lo cual respeté, aunque Alphonse me animara a grabar en secreto. Pero pude grabar el sonido con el móvil. Siento deciros que no puedo subir la grabación. Si alguno está interesado en oírlo (impresiona), que me escriba por mail.
Y ayer domingo, la familia de mi compañera Anne Marie nos invitó a la fiesta que organizaron en su casa por el bautizo del sobrino. Ahí también nos dieron de comer (alloco, riz gras...) y beber (tchapalo, refrescos...), y la alegría y el buen ambiente reinaba. Imagináos qué buen rollo había que incluso me animé a bailar bailes senoufo. "Allá donde fueres, haz lo que vieres".
Como véis, está siendo una experiencia maravillosa. "Muerte y resurrección...", efectivamente, he tenido que renunciar a muchas cosas, algunas muy dolorosas, pero estoy ganando muchas otras. La carretera continúa... La vida continúa, la vida del Ying y del Yang. Besarkada haundi bat!
Una semana después, vuelvo a escribir en el blog para compartir con vosotros dos momentos intensos y bonitos que he vivido en esta semana que aún no ha terminado.
El lunes era un día festivo en Côte d'Ivoire. Lunes de Pentecostés. Día ideal para hacer algo diferente, sin la atadura de la rutina y de los compromisos diarios.
Mis Hermanas Hijas de la Cruz, Valentine y Marie Noelle, me propusieron ir a Napié, un poblado a unos 25 kilómetros de Korhogo. Allí hay un Santuario de la Virgen María, al cual acudí hace unos dos meses y medio. Nos desplazamos en coche, el cual pude conducirlo (mi mono de coche alcalza cotas insospechadas en mí). El tramo de carretera principal estaba en condiciones, aunque a mitad de camino se nos pinchó una rueda. Por suerte, había un vulganizador cerca y pudo repararlo por 500 FCFA (unos 80 céntimos de €). Llegamos a Napié, primero a la Misión Católica, para asistir a la Eucaristía. Cuál fue mi sorpresa que había un grupo de "Carismáticos", la mayoría mujeres de poblados... Nunca había presenciado sus ritos, sus expresiones... La verdad es que me pareció todo un poco exagerado, al ver que estas mujeres arrodilladas para recibir el Espíritu Santo caían al suelo como si estuvieran en trance, mientras el "predicador" invocaba al Espíritu a gritos y gesticulando de manera exagerada. Me pareció un teatro de mucho cuidado. Pero bueno, allá ellos... Tras la Eucaristía que duró dos horas y media, el párroco nos invitó a tomar un vaso de agua e hicimos las presentaciones. Muy acogedor, muy natural (diferente a lo que he visto momentos atrás).
Después fuimos hasta el Santuario, donde no había absolutamente nadie, salvo el vigilante, que nos dio 3 sillas. Nos sentamos en la cubierta frente a la bonita estatua de la Virgen con el Niño en brazos. Rosario en mano, comenzamos nuestra oración. Sencilla... Sentida... Un lugar fantástico que invitaba a la oración y la reflexión. Me acordé de muchas personas a las que quiero, recé por ellas... A mitad de Rosario, dos niñas aparecieron, sin decir nada se sentaron al lado, se unieron a la oración. Sentí complicidad, sencillez, a pesar de no conocerlas absolutamente de nada. Al acabar, cada uno dio un paseo por las inmediaciones, desde donde se puede contemplar toda la sabana de la región del Norte. Maravilloso! Y al mediodía, bajamos al poblado, en un maquis, donde comimos lo que había: arroz con un trocito de pescado y salsa berenjena más que picante. Luego volvimos a Korhogo, donde nos esperaba una siesta. Una mañana genial!
Ayer viernes, viví otro momento precioso. A la noche, los maridos de las mujeres de la Catedral de Korhogo organizaron una velada puesto que el domingo es el Día de la Madre en Costa de Marfil. Los hombres teníamos que ir disfrazados, aunque no todo lo hicieron. Alphonse me dejó un bubú, que es la tela que utilizan los "jefes de pueblo" en el País Senoufo. Me lo probé, y aunque al principio me veía ridículo -y el calor que daba!-, más tarde me gustó llevarlo. Parece ser que es la prenda del jefe de Ouaragnielé, un poblado no muy lejos de Korhogo. Y a la Catedral que nos fuimos. Había sketches, chistes, música... Y además nos invitaron a un poco de cerveza, vino o refresco ("sucrerie", como llaman aquí). Tenía ganas de bailar, y vaya si lo hice! No tengo ni idea de bailar música africana, aún menos senoufo, pero imitando, algo hice... La gente me pareció muy amable, muy cercana, muy sencilla. Y el acto en sí, genial! Comparto algunas fotos y algún vídeo. Y con esto, me retiro, pues dentro de un rato una chica que viene al centro Don Orione se bautiza, y todos los compañeros de trabajo estaremos acompañándola.
Besarkada haundi bat guztiontzat! Y que Koulotcholo (Dios, en senoufo) nos bendiga a todos.
PD: y ni que decir del mejor momento de la semana: cantarle esta nana a Junior y que se te quede dormidito! FELICIDAD!!!!
Esta mañana tenía previsto acudir a un entierro senoufo en un pueblo a una treintena de kilómetros de Korhogo. Pero me he despertado con mucho dolor de cabeza, con los ojos doloridos, con mucha mucosidad y un cansancio general terrible. Tenía miedo de que sufriera paludismo, y por eso me he quedado en casa todo el día. Durante el día he remontado y ahora me encuentro estupendamente.
Hoy he comido un plato muy típico de Costa de Marfil, preparado con mucho cariño por Edith, que me cuida estupendamente: arroz con "sauce gnangnan" (salsa "ñañá"). Se trata de una salsa hecha a base de un tipo de berenjena, muy pequeñito y que tiene diferentes colores. Muy amarga (no salada), pero se le atribuyen propiedades terapéuticas, como curar las migrañas, el paludismo, etc. Generalmente se come con arroz blanco, pero algunos marfileños lo comen con el "foutou" (masa a base de ñame machacado o con "attieke" (una especie de cuscús de mandioca -ya puse una foto hace un par de semanas-).
(El FOUTOU con el que los vecinos me dieron la bienvenida en enero)
(plato de ATTIEKE)
(Arroz local)
He aquí dos fotos de las pequeñas berenjenas (el Youki es un refresco de café que suelo tomar algunas tardes para remontar):
Modo de preparación de la salsa:
Cocer las berenjenas durante 30 minutos.
Escurrir bien, varias veces.
Machacar y hacer una pequeña pasta.
Calentar una cazuela con un poco de aceite, un poco de cebolla y un par de tomates pequeños (estilo cherry)
Cuando la cebolla esté pocha, añadir la pasta de berenjena y calentar bien.
Remover constantemente y dejar calentar durante otra media hora.
Se puede prescindir de los tomates y añadir en su lugar dos o tres cucharadas de salsa de tomate.
Este es el resultado:
Repito, es una salsa muy amarga, pero si se mezcla con arroz blanco es muy rico.
Es así como la machacan, con unos morteros típicos:
Y estas son las cocinas típicas en los poblados senoufo:
Pues nada, hoy he querido ser un poco original y he compartido esta receta. Mañana más y mejor.
Os dejo un pequeño vídeo de humor, de El Informal, en el cual se meten un poco con todo, en especial con uno de mis mayores referentes políticos. Wapie gniena!
Miércoles por la tarde. Mi
jornada en el centro Don Orione terminó, como cada día, entre las 17.30 y las
18.00 horas. Como no tenía ningún compromiso, decidí volver a casa
directamente. Y cuál es mi sorpresa… que a los cinco minutos de llegar, se va
la electricidad (un amigo de la familia avisa que no hay electricidad en todo
el país). Una faena tras un día de calor sofocante. Sin ventilador, sin luz,
pero con la casa achicharrante bajo el techo de hojalata, lo mejor es sacar una
silla a la calle y contemplar la vida. Dejarse sorprender por la compañía de
mujeres y niños.
Allí estaban Edith, la “madre” de
mi familia junto con la vecina. La vecina vendía pequeños pasteles (de estilo
magdalena) en la puerta de su casa, a la espera de algún niño que le comprara
algo. Al lado, Edith aprovechaba para desgranar el arroz, retirar los granos
malos, mientras ambas conversaban y controlaban desde el rabillo del ojo a los
pequeños. Me llama la atención que en su conversación, repiten una y diez veces
lo mismo: pequeños chismorreos, historietas, experiencias del pasado… Una
manera de “matar” el tiempo. Me resulta agradable, esa vida sencilla, esa vida
“en comunidad”, en una calle llena de polvo y arena, rodeada por casas más que
básicas pero habitables.
De mientras los niños jugaban,
por momentos alguno venía corriendo a estrecharme la mano y volver a irse.
Algunos se sorprenden ver una persona blanca no ya en Korhogo (se pueden contar
con las manos), sino en su barrio (Quartier Sinistré) y en su propia calle! A
lo lejos oía la famosa palabra en senoufo, “toubabou” (blanco). Los pequeños son
unos pequeños trastos, y me hacen partícipe de sus juegos. Principalmente, son
dos los juegos: saltar mientras cantan y, sin motivo alguno, darse una patada o
un golpe para provocar una pelea y así “matar el tiempo”. Al ver el primer
cachete, intento enfadarme y separarlos. Pero Edith me dice que es un juego,
que en realidad no se hacen daño y es una forma de divertirse. Observo… y tras
la pequeña pelea, todos tan amigos! Curioso, cuanto menos!
Y así pasan horas y horas… vivir
matando el tiempo de alguna manera. Pero a pesar de que esta vida pueda
resultar aburrida y monótona, sin ninguna motivación, no lo es. En sus cabezas,
pero sobre todo en sus corazones, atesoran algo muy importante: un armamento de
buenos sentimientos, anhelos y sueños, esperanza y orgullo por lo que son.