No, no es la foto aérea de una ciudad europea o norteamericana. Es el barrio "Le Plateau" de Abdijan, capital económica de Costa de Marfil, que desde el aire se asemeja a una ciudad occidental pero que, al pasear por las calles, te encuentras con la terna social que impera en todo el país: una gran variedad de estilos, religiones y etnias distintas. Sin embargo, el Plateau ha sido citada durante muchas décadas "el pequeño Manhattan" y su similitud a una gran ciudad occidental ha de contextualizarse, pues no es fortuita. Es un barrio que se debate constantemente entre apropiación de la herencia colonial francesa y la asimilación incompleta de estilos urbanos occidentales. En cualquier caso, es el barrio mas "chic" del país, un auténtico centro financiero y de poder. Es aquí donde encontramos los grandes bancos, las grandes infraestructuras, hoteles de renombre internacional, el palacio presidencial, la mayoría de embajadas...
Querría plasmar un texto de Kourouma, uno de los grandes escritores marfileños, sobre la percepción de los africanos acerca de este barrio:
La rue, une des plus passantes du quartier nègre de la capitale grouillait. A droite, du côté de la mer, les nuages poussaient et rapprochaient horizons et maisons. A gauche, les cimes des gratte-ciel du quartier des Blancs provoquaient d’autres nuages qui s’assemblaient et gonflaient une partie du ciel. Encore un orage ! Le pont étirait sa jetée sur une lagune latérite de terres charriées par les pluies de la semaine ; et le soleil, déjà harcelé par les bouts de nuages de l’ouest, avait cessé de briller sur le quartier nègre pour se concentrer sur les blancs immeubles de la ville blanche. Damnation ! bâtardise ! le nègre est damnation ! les immeuble, les ponts, les routes de là-bas, tous bâtis par des doigts nègres, étaient habités et appartenaient à des Toubabs. Les Indépendances n’y pouvaient rien !
A. Kourouma, Les Soleils des Indépendances, 1970
Teníamos un día para descubrir el barrio. Tras meses en Korhogo, decidí hacerme un pequeño regalo y pasé dos noches en el hotel Ibis del Plateau. Sinceramente, creo que me lo merecía. El hecho de que de la ducha salga agua caliente, unos baños bien esterilizados, un comedor de estilo occidental, una cama cómoda... eran cosas que casi había olvidado. La habitación estaba en el piso 8, y a la noche las vistas a las lagunas eran espectaculares.
Tras pasar la primera noche de lujo, un descanso que me vino como anillo al dedo, desayuné como nunca: café, bollería, zumo de mango, queso... Esperé a Issa, mi amigo de Korhogo que nos acompañó durante todo el viaje.
Callejeamos un poco, cruzando grandes calles, en las cuales habían hombres de negocios, personas recogiendo boletines en la entrada del Ministerio de la Función Pública, a la espera de convocatorias de oposiciones... Llegamos, no muy lejos, a nuestra primera parada: La Catedral de San Pablo de Abidjan. Lo primero que me llama la atención es el techo en mal estado. Y esperamos a unas personas que conocimos la víspera en otro punto de la ciudad, que se encargaron de enseñarnos la catedral.
Como si fuera un OVNI, ahí estaba la catedral de San Pablo, abrazando al resto de la ciudad y a sus lagunas. Y es que con sus 70 metros de altura, es uno de los emplazamientos más privilegiados. Construido por empresas italianas e israelíes, Juan Pablo II oficializó la primera piedra en 1980. Empezó a construirse en febrero de 1983 y las obras finalizaron 30 meses más tarde. El proyecto de construcción venía de lejos, desde primeros de siglo, pero no consiguió hacerse realidad, cuando entre 1964 y 1966, con la expansión de la ciudad, el Gobierno de Costa de Marfil lanza un programa público llamado "Edificios religiosos", que consistía en la construcción de 3 grandes centros religiosos: una iglesia católica, una iglesia protestante y una mezquita. En este contexto surge San Pablo de Abidjan.
Su arquitectura representa el misterio de la Santa Trinidad, de ahí su forma triangular. La Trinidad, siendo una, se eleva hacia el Cielo como un velo, símbolo de la elevación y la verdad y presidida por una Cruz un poco ondulada, que simboliza el Cristo resucitado que abraza. "En lo Alto tenéis vuestro objetivo, no en la tierra" (Col, 3, 1).
Pudimos subir hasta los brazos de la Cruz, desde donde vimos la gran ciudad. Unas vistas, sencillamente, impresionantes.
En el interior, más espacioso de lo que a primera vista podría parecer, lo que más me llamó la atención fueron las vidrieras. Una de ellas está dedicada a la llegada de los primeros misioneros a África, es la más grande. Las demás, representan los 7 sacramentos y las 7 virtudes teologales.
Vidriera en honor a los primeros misioneros.
Como veis, una visita que me impresionó tanto o más como os estará impresionando a vosotros. Me encantaron las vistas desde los brazos de la Cruz, aunque me hubiera gustado haber subido hasta arriba del todo. En su día era posible, pero tras la guerra post-electoral de 2010-2011, la Iglesia quedó seriamente dañada: el techo con goteras, en muy mal estado, escaleras a la parte alta de la cruz en mal estado... Una pena. El Plateau sufrió cruelmente la guerra, pues en este barrio se encontraba el palacio presidencial donde Gbagbo no salió de su búnker, rechazando abandonar el poder y reconocer la victoria electoral de Alassane Ouattara.
De ahí Issa y yo seguimos deambulando un poco por las calles del Plateau, hasta llegar al Museo de las Civilizaciones, que estaba cerrado. Una pena, pues me interesaba mucho. Hace un pequeño repaso a todas las etnias presentes en Costa de Marfil. Por lo menos pudimos entrar a los jardines...
Seguimos nuestra ruta, parándonos en cualquier sitio que nos llamaba la atención, entrando a supermercados, etc. Llegamos hasta la Gran Mezquita, aún en construcción. En un lugar espacioso y una bonita construcción, se trata de la primera Mezquita del Plateau. Ante el aumento de la presencia de fieles musulmanes en la ciudad, en 1996 comienzan las obras de construcción, aunque en 1999 se paralizan por falta de financiación. En 2007 se forma una comisión especial para relanzar las obras, obras que aún siguen teniendo lugar. He aquí su página web: http://www.lamosqueeduplateau.org/
Y de ahí fuimos serpenteando las calles hasta cruzar el segundo puente que une el Plateau con Treichville, otro de los distritos de Abidjan. Pero nos paramos en la plaza de la República, una gran rotonda (si no la única que he visto), engalanada con banderas de Costa de Marfil, ya que a los días se celebraba el Día de la Independencia, y con una bonita escultura en el centro, que tiene un cuento:
En el siglo 18, cuando los colonos franceses llegaron por primera vez en este lugar (actual Place de la République), se encontraron durante su caminata de reconocimiento con una señora que llevaba en la cabeza una cesta entera llena de hojas. Entablan una conversación, le pidieron información sobre el nombre del lugar donde estaban en ese momento, porque, obviamente, ella vivía allí. La mujer no entendió lo que preguntaron y respondió diciendo: "T'chan M'bi Djan" que en Ébrié significa "Estaba cortando hojas", creyendo que le preguntaron de dónde venía. Los colonos por su parte, pensaron que la mujer respondió a la pregunta, y escribieron - con un poco de error - en su papel de "Abidjan". Así que desde ese día que esta ciudad se llama así.
Y con este bonito relato, nada mejor que despedirme de vosotros. Que os vaya bien y Dios os bendiga!
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