jueves, 19 de septiembre de 2013

LA HISTORIA DE DANIEL DRAMANE COULIBALY (II)

Antes de leer esta parte, es conveniente leer la primera parte de la entrevista: 
"Tenemos miedo"
De repente, algo me chocó. Dios es bueno, como dijo Jesús, así que lo que no hace daño es lo que Dios quiere, por ejemplo, los amuletos, la tradición... Porque nosotros, los Senufo - no tengo miedo de decirlo – también tenemos miedo. Incluso nuestros padres musulmanes no pueden confiar únicamente en Dios sin hacer sacrificios, adoraciones, hacer preguntas a magos (les marabouts)… Es muy difícil.
RD-  ¿De qué tienes miedo?
DC- A la muerte, al envenenamiento, a los celos, a los malos espíritus. Creemos que vienen a hacernos daño. A veces, tenemos miedo de los sueños, creemos que los manda un genio, el genio de las aguas estancadas o el del arbusto... Así que tenemos que interpretarlos para anticiparnos a los peligros, encontrar formas de abordarlos y espantarlos por medio de sacrificios.
Seguía leyendo y entendí que Dios puede hacer cualquier cosa por quien realmente cree en Él: es más fuerte que Satanás, pues expulsaba a los malos espíritus de los endemoniados, sanaba a los ciegos. En la Biblia se dice que Dios es más fuerte que cualquier otra cosa. Eso me marcó mucho, y pensé en esos amuletos que llevaba conmigo, que me protegían. ¿Por qué he de tirarlos? No hago daño a nadie, no mato a nadie, es sólo para mí, para protegerme. Puedo seguir rezando e ir a la iglesia con ellos.
Pero un día fui a la iglesia y a la salida estaba conmocionado. Me dije “cuando vengo delante de Jesús con estos amuletos, ¿cómo me ve? Sé que no quiere que le adoremos con falsos dioses y sé que estos amuletos, como dice la Biblia, son cosas naturales, fabricados por el hombre. Es Dios quien hizo al Hombre y éste, por su inteligencia, fabrica cosas para protegerse. ¿Es normal que adoremos cosas como adoramos a Jesús?”. Sé lo que sentí en mi interior, pero no puedo explicar con palabras cómo he sentido eso.
RD- Has dicho: "eso me marcó".
D C. - Un shock, pero no puedo explicar lo que sentí. Durante la mayor parte de la semana me tenía inquieto. El domingo siguiente, me quedé pensando en quitarme eso de encima, pues estas cosas no me pueden servir si confío en Jesucristo. Pero, ¿cómo rechazarlos, si todavía les tengo miedo? Si los echo, me traerá mala suerte, caeré enfermo, no estaré protegido contra los malos espíritus... Entonces me digo a mí mismo: "Si creo, Jesús me protegerá”. Me hacía preguntas de ese estilo.
El domingo siguiente, llevé los amuletos para la oración y le pregunté a Michel qué podíamos hacer. Él dijo: "Depende, es muy complicado. Mientras no tengamos fe, no se pueden tirar todas las cosas que nos protegen, pero siempre se debe orar a Dios: tal vez te ayude un día”. Oré, pero fue muy difícil tomar la decisión... Tenía miedo. Quizás me animara algún día.
Una larga lucha
RD-¿Cuándo fue eso?
DC- Fui bautizado en 1974 y sería 1969, cuando empecé a pensar en tener amuletos y fetiches. Fetiches, realmente tenía muchos y cuando me pasaba algo, creía que me protegían, incluso a través de los sueños. Pero me decía: "Jesús es más fuerte que los fetiches, fabricados por los hombres y sé que sus poderes vienen de Satanás, porque no son capaces de hacer el bien”. Decir que los fetiches no tienen ningún poder… tenía miedo. He de reconocer que llevaba esos amuletos escondidos hasta mi bautizo. Quería deshacerme de ellos. Pedí consejo a Michel. Me dijo que si tenía miedo de tirarlos así como así, que podía echarles un poco de agua bendecida y ya está. Y eso es lo que hice.
Más fuerte que el otro fetiche
Pero tenía un fetiche que no podía tirar. Era un padre que me había dado y era el más poderoso. Pensé: este fetiche no puede salvarme, porque el hombre, independientemente de sus conocimientos, no puede resistirse a la muerte, y tras la muerte ya no hay fetiches, no tienen poder, no sirven para nada: solo te encuentras frente a Dios.
Eso también me llevó a un estado de shock. Un día decidí: lanzaré este fetiche. Y cuando se me ocurría la idea, no podía dormir. Primera, segunda, tercera noche… Un día me desperté de noche y me pregunté: "Bueno, Dios, por lo menos sé que soy débil. Tenía muchas ganar de deshacerme de él". Pero le temía. Aún así, me armé de valor: en el nombre de Jesús, con agua bendita, mato la fuerza de este fetiche y le pido a Dios que me de fuerza para que no tenga miedo nunca más. Me llevó meses perder el miedo a ese fetiche. Rezaba muchísimo. ¡Como el sacrificio de Jesús no hay nada!
Todavía tengo momentos de miedo: tiré mi favorito, ¿qué pasará después? Me dije: "¡Ya está bien! Sé que Dios es más fuerte, Jesús es poderoso, y si siento miedo, le rezaré". No tengo ninguna duda: la oración es el único arma cristiana. 
"Tuve valor de decírselo a mis padres"
He tenido el valor de decirlo, incluso a mis padres: "No voy charlatanear y a hacer adoraciones, pero eso no quiere decir que no pueda obedecer: si la familia ha de hacer algo de la manera tradicional, participaré, pero que sepan que no le doy importancia".
Por ejemplo, si mi madre me dice: "Voy a hacer adoraciones, a hacer un sacrificio, ven conmigo", no me niego, sino que le acompaño y voy, pero una vez le dije: "Bueno, yo no creo en eso. Sé que Jesús nos ha cambiado todo. Lo que ofrecemos a Dios como un sacrificio, es el Pan, en el que sabemos que Jesús ofreció por nosotros, en misa confiamos a Dios todo lo que pensamos. Por lo tanto, lo que hace, lo hace de acuerdo a su fe, les acompañaré como miembro de la familia, pero yo no me lo creo".
RD - ¿Cuál fue la reacción de tus padres?

DC- Siempre decían: "No te podemos obligar, eres adulto”. Yo había descubierto algo importante: aunque no creía ya en nada de eso, como católico, el respeto a la familia era un valor a mantener. Si tenía que acompañarlos a algún rito, lo hacía, si tenía que matar un pollo o dar dinero o cola a alguien, lo hacía. Pero no creía en su poder.  




... CONTINUARÁ...

Anselme Semi, "Zôkô, Emi Yame" (Emi Yame = Oh, Dios mío!)

martes, 17 de septiembre de 2013

LA HISTORIA DE DANIEL DRAMANE COULIBALY (I)

Dramane - (Abd ar-Rahman: servidor del Misericordioso) - recibió el nombre de Daniel cuando se convirtió al cristianismo. Es Senufo, (grupo étnico importante en el norte de Costa de Marfil caracterizado por la fortaleza de su estructura tradicional). Forma parte de un equipo de animación rural, cuyo objetivo es garantizar que el agricultor sea responsable de su propio futuro. También es catequista y vive en Korhogo.
"Podemos presumir de haber ganado una batalla, pero ¿cuándo un cristiano puede decir que ganó la batalla?"
Dramane Coulibaly. - Tengo una esposa y tres hijos. Nací en torno a 1949 y estoy bautizado desde 1974, así que no tengo una experiencia cristiana extraordinaria: acabo de empezar mi vida cristiana, me tomó tres años de catecumenado. Cuando llegué a la edad de quince años, sentí que tenía que elegir mi religión y conocer las dos religiones: el Islam - la religión de mis padres - y el cristianismo, que yo prefería.
"Vi un pequeño libro"
Mis padres me empujaron a seguir la religión musulmana. Luego trabajé para las Hermanas de Ferkéssédougou. Un día, mientras caminaba por el patio, vi un pequeño libro de San Juan. Para mi sorpresa, veo que habla de Jesucristo. Ya había oído antes hablar de la religión cristiana, pero no sabía si era diferente de la religión de Mahoma, si Cristo y Mahoma eran diferentes. En este libro, me di cuenta de que hablaba de Jesús, que sufrió por los hombres y que vino a salvar a todos los hombres.
Pedí información a la hermana. Le dije que había encontrado un libro viejo, que Jesús vino a salvar a los hombres y que murió por ellos. Le pregunté si realmente vivió en la Tierra o si era un cuento. Ella me dijo que sí, que Jesús vivió y que se podía visitar su tumba.
Me dije: "No vale la pena, ya que no soy cristiano y no quiero serlo”. Me acerqué más a la religión musulmana, pedí información sobre el Islam primitivo. Pero seguía leyendo el pequeño libro. Sinceramente, la vida de Jesús, que vivió en la tierra, me impresionaba mucho. A menudo, no llamaba Dios a Dios, sino que, sin darme cuenta y sin saber exactamente qué significaba, lo llamaba Señor.
Un amigo cristiano, Michael.
Raymond Deniel. – Esto pasó en Ferké?
DC: Sí, pasé dos años allí. Después fui admitido en el SATMACI y me designaron en Kohotiéri, en la región de Korhogo. Michel enseñaba catecismo y tuve el valor de preguntarle más a fondo en qué consistía la religión cristiana. Me dijo: "Si realmente quieres aclaraciones, cuando venga el padre hablaremos de todo”. El padre llegó y le dije: "Padre, ¿me puede explicar un poco la religión cristiana?" Me contestó: "Los cristianos son personas que creen en Jesús, que es el Hijo de Dios, que vino a sufrir por todos”. Le dije: "Sí, he leído un librito donde se habla de ello, pero ¿realmente vivió?" Me dijo que sí y brevemente me habló de la vida de Jesús. Me preguntó qué me impulsa a preguntarle esto. Le contesté que la lectura del libro, pues me di cuenta de que Jesús seguía siendo impresionante: una persona que se entrega a sus hermanos... Me preguntó: "¿Qué te interesa de lo que ves en la familia cristiana?” a lo que contesté que no había tenido la oportunidad de convivir con cristianos... "No puedo expresar lo que he visto, pero el libro que leí me dejó muy impresionado: cómo Jesús salvó a la gente, especialmente en la lectura de los milagros. He visto que se trata de un hombre de Dios".
“No puedo decir más sobre la familia cristiana: no pertenezco a una comunidad cristiana, por lo que no puedo ver lo que está pasando”. Él dijo: "Con esta información, ¿qué querías?" - "¡Ah! Quería venir de vez en cuando a escuchar lo que usted dice de Jesús y llegar a ser un cristiano, si es posible". Él me dijo, feliz, "que así sea" y me registré para las clases de bautismo. Esto pasó en 1968.
Antes de leer ese libro de Juan, las cosas eran fáciles para mí. Continué leyendo sin entender todo, pero lo que más me interesaba era cómo Jesús salvó a la gente. Pregunté a Michel: "No es suficiente aprender, he de ir a la iglesia alguna vez”.Se ofreció a acompañarme y me explicó cómo se ora en la iglesia: cualquiera puede entrar, el que quiera hacerse cristiano puede hacer la señal de la genuflexión para saludar, escuchar la Palabra de Dios. Me dijo que la Palabra de Dios es lo que había leído en este pequeño libro... Fuimos allí. En cualquier caso, no entendía nada, incluso con el libro. Una cosa me parecía extraña: Jesús, el Hijo de Dios. Falta algo, no lo entiendo. "Jesús, Hijo de Dios"
RD - Para un niño de origen musulmán, debe ser difícil!
DC- Jesucristo, el Hijo de Dios, me costaba entenderlo. A veces me decía: "Jesús es verdaderamente Dios y para mostrarse se hizo hombre, pero no por eso tengo que llamarlo Hijo de Dios, a Dios directamente". No lo podía entender.

También iba a misa, veía lo que hacían y escuchaba lo que decían. Y decidí asistir al catecismo a Lataha. Iba a catecismo en senufo con los agricultores. No me tomó mucho tiempo entender algunos pasajes: los milagros que dejaban muy impresionado y todo aquello me llegaba al corazón, pero no aceptaba que Jesús fuera el Hijo de Dios.  "Dios no tiene hijos". Pero iba a misa con frecuencia, oraba (aprendí a rezar con Michel) y hasta puedo decir que tenía más valor que en la actualidad. Leía mucho más: Michel me prestó libros y el padre me regaló una Biblia. Leía sin comprender.

CONTINUARÁ...



lunes, 16 de septiembre de 2013

ALEGRÍA DE UN TOUBABOU

Así es como me llaman quienes no conocen mi nombre: « toubabou ». Nada mas salir de casa, un gran grupo de niños y niñas salen de sus escondites buscando un gesto de saludo al grito de « monsieur le blanc, Landessss !! ». Un día me paré y les dije que no estaba bien llamar así y que me podían llamar por mi nombre. Recordaron mal y me llaman Landes y no Lander.

Pero hay algo aún más gracioso y llamativo. Desde junio me desvié de la ruta habitual, llena de desniveles, agujeros, grandes rocas… Habían asfaltado la vía que queda a unos 400m de casa, así que aunque el trayecto fuera mas largo, una vez en el asfalto podía conducir la moto sin problemas. Sin embargo, para llegar al asfalto, he de atravesar un patio familiar. Desde el momento en que oyen mi moto o me ven desde la lejanía, los niños se llaman unos a otros con gritos. Todos salen en tropel de sus casas y me hacen un paseíllo por el cual he de pasar. Ellos aplauden y saltan mientras me cantan « tabou gniena pa, pa, pa! ». Con este espectáculo, todos los días salgo contento de casa. Alphonse me comenta que es un gesto simpático y que cuando el era pequeño, las raras veces que veían un blanco, directamente le aplaudían, como si del presidente de los Estados Unidos se tratara. ¡Curiosa actitud para con los blancos, que históricamente tan mal los hemos tratado! Esclavitud, colonialismo, explotación y expolio de recursos naturales… A veces me pregunto si no son ellos mas civilizados. Nosotros, en Europa, cuando llegaban los primeros negros, ¿les aplaudíamos? En absoluto, huíamos de miedo. Bueno, en realidad también hay algunos niños que se asustan al verme.


Pero me gustaría centrarme en la palabra « toubab-toubabou ». Se utiliza mucho en África central y Occidental para referirse a una persona blanca. Pero ¿de dónde proviene ?

·        En primer lugar, en argot militar, toubib significa « medico », de origen árabe. « Tbib » significa brujo.
  • ·    En wolof, un idioma del Senegal, significa « convertir ». Efectivamente, los médicos convertían a los enfermos, los primeros misioneros fomentaban la conversión…
  • ·        El término podría proceder del mandinga, lengua presente en diferentes países de África Occidental, especialmente, Senegal, Gambia, Costa de Marfil, Guinea-Bissau… En la Gambia de la época colonial, « bob » era el termino que utilizaban los nativos para designar la moneda británica. Por lo tanto, « two bob », dos monedas.
Como en todos los idiomas, hay palabras que son agradables o peyorativas en función del sentido y de la intencionalidad con la que se usan. Sinceramente, a mi no me molesta en absoluto, pues se que esos niños no lo dicen como insulto. Esta infancia vive en la calle, buscando cualquier pasatiempo, cualquier cosa que llame la atención (los niños de aquí no tienen Play Station generalmente…). Y no hay nada más llamativo que un blanco en Korhogo, pues en una ciudad de más de 300.000 habitantes, seremos una veintena de blancos, la mayoría curas y monjas. Claro… con razón me llaman « mon père » (padre) en todo el país !

Toubabous y no toubabous… que tengáis un buen día !  Kolotcholo n’djan tènè ! (que Dios bendiga tu jornada !)


jueves, 12 de septiembre de 2013

CULTO A LA FERTILIDAD Y A LA MATERNIDAD


En el País Senufo, en un contexto de alta mortalidad infantil y maternal, perpetuar la vida es una preocupación importante, prohibiéndose así el celibato. La mujer, fisiológicamente responsable del linaje, es apreciada por su fertilidad. Muchas estatuillas y máscaras tradicionales confirman la importancia que le conceden.


La madre de madres es la diosa Katyelo, la Vieja Madre de la aldea, todos los Senufos son sus hijos: por eso mismo los miembros del Poro son llamados "hijos de la Vieja Madre". Respecto a la mujer física y humana, su primera riqueza, a ojos de los Senufos, es la fertilidad y el honor, así como su belleza, se basa en el número de hijos que tiene. No tener hijos, ser estéril, supone una gran maldición: se dice que los dioses la han castigado por algún motivo. En ese caso, la alianza o boda tradicional carece de valor y puede anularse. Se celebran ritos y se hacen objetos para favorecer la fertilidad, tanto femenina como masculina, pues los Senufos aceptan la idea de que, en caso de problemas, éstos pueden venir tanto de la mujer como del hombre.

Existen numerosas oraciones para invocar a los dioses que favorezcan la fertilidad, siempre acompañados de algún sacrificio animal. He aquí una oración:

"Invitad a las mujeres al pueblo
y dadles la capacidad de tener hijos.
Que sean grandes nacimientos!
Dadles granos maduros de caridad
y no les deis abortadores".

El caridad es un árbol africano cuyos granos se utilizan para fabricar geles y aceites. Es el símbolo de riqueza. La comparación entre los granos de caridad y los niños revela la gran bendición que supone cualquier nacimiento para la familia.

Tras los ritos, muchas mujeres tienen sueños que solo los místicos son capaces de interpretar. Por ejemplo, si una mujer sueña con la menopausia o con una serpiente que le muerde, significa que en poco tiempo va a estar embarazada.

Cuando la mujer está embarazada, se le cuida con mimo, para que no haya complicaciones durante los 9 meses. Sin embargo, en el País Senufo, y esto nos resulta sorprendente a los occidentales, la noticia del embarazo se guarda en secreto. ¿Por qué? Porque hay que evitar a toda costa las maldiciones que personas malintencionadas pueden mandar al bebé o a la madre. Es mejor no informar. De hecho, cuando una mujer anuncia su embarazo antes de que este sea visible, la gente duda de la veracidad y piensa que trama algo.

Por otra parte, a esta obligación de discreción se le añade una multitud de prohibiciones alimentarias, pues los Senufos creen que lo que una mujer embarazada come determinará la personalidad y la salud del bebé. A modo de ejemplo, comer carne de rata durante el embarazo convierte al futuro hijo en ladrón, o que la carne de oveja/cordero provoque problemas respiratorios. 

Como veis, una mujer embarazada supone una gran bendición y es motivo de orgullo para los Senufos, pero también genera grandes inquietudes.

Y con este artículo, quiero rendir homenaje a varias personas. A la primera, a mi Ama. Por todo! Felicito a mi amigo Iñaki y MariJoxe que acaban de ser Ama y Aita. A Elisabet, la madre de mi amiga y hermana Loly, que también acaba de dar a luz. Y a Ramoni, mi compañera de trabajo, que pronto hará realidad su mayor sueño. Y cómo no... a todas y cada una de las mujeres.

Ya estaba un poco harto de escribir sobre muertes, funerales, enfermedades... Me sorprende y me indigna que las familias no tengan dinero para llevar a los niños a la escuela o pagar medicamentos, pero sí tengan dinero para hacer marmitas en funerales.

¡La vida es bella, ESCOJAMOS LA VIDA!

Kolotcholo n'djan tènè!
Que Dios bendiga vuestro día!





lunes, 9 de septiembre de 2013

ACEITE DE PALMA

La agricultura es el motor de la economía de Costa de Marfil. Primer país productor de cacao e importante productor de café,  Pero conocemos más o menos estos productos. El 68% de los trabajadores del país se dedican a la agricultura, aunque la mayoría lo haga no como trabajo sino como supervivencia.

Pero, ¿qué están haciendo estas dos personas? Hablemos del aceite de palma, un producto básico para la población marfileña y de África Occidental, tan básico que en junio se celebró en Abidjan un congreso internacional sobre el aceite de palma, fuertemente contestado por países europeos.



Costa de Marfil se sitúa en 5º lugar de la producción /(detrás de Indonesia, Malasia, y exportación del aceite de palma: el 75% se consume en el ámbito local-nacional y la tasa de exportación asciende a 25% (a los países del UEMOA -Unión Económica y Monetaria de África Occidental-, como Burkina Faso, Togo, Mali, Senegal o Guinea Bisau). Según el tratamiento del aceite, se puede transformar en carburantes, bio-gas o alcohol medicinal), pero generalmente se emplea para producir aceite comestible, margarina o jabón. 

Una palmera da fruto dos veces al mes durante todo el año, y produce entre 25 a 35 años. Sin embargo, alrededor de 20 a 25 años, las palmeras son muy altas y se hace difícil recoger las nueces de palma, por lo que se talan. El tronco se utiliza sobre todo en la construcción de viviendas. En otros casos, las plantaciones se queman para ser replantadas, aunque esta práctica tiende a ser prohibida.

El aceite de palma ha sido objeto de litigios internacionales, pues gobiernos occidentales han declarado que es un producto nocivo para la salud y riesgo de deforestación. Pero, mi opinión es que muchos productos son nocivos para la salud si se abusan de ellos. ¿Por qué poner en riesgo el trabajo, la cultura, incluso el arte de producirlo? Y si se produce en cantidades razonables para no deforestar toda la selva... (más aún si es para consumo propio).








Y he aquí como este chico, de cuyo nombre no recuerdo, trepaba por la palmera con su machete, para cortar las almendras de palma. Chico al cual he de agradecer por llevarnos a sus terrenos, donde nos enseñó sus plantaciones, su casa y su familia. Una vez más, qué gran verdad: "Oh, saludo tierra de esperanza, país de la hospitalidad...". 








viernes, 6 de septiembre de 2013

UN PARAÍSO LLAMADO AUDOUIN

Amaneció sobre Costa de Marfil, como todos los días, aunque este día amaneció un poco nublado. Este día íbamos a dedicarlo a visitar otra zona de Abidjan, pero mientras desayunábamos en comunidad junto con los Betherramitas de Youpougon, Alphonse, muy dado a cambios de planes sin avisar, me dice que iremos a Audouin. Ni me sonaba... ¿Qué sería aquello? ¿Está cerca, lejos? ¿A hacer que? Con esas preguntas salimos de la comunidad que me acogió, y en la entrada mismo nos espera un chico algo más joven que yo. Se llamaba Lin Joseph y pasó un año en casa de Alphonse en Korhogo, por motivo de estudios. Un chico reservado pero próximo. Subimos al coche y sigo las indicaciones que me dan, porque lógicamente, no hay ni una sola señal de tráfico.


A pocos kilómetros de la comunidad, abandonamos el asfalto y seguimos la pista, atravesando algunos pueblos y aldeas. Y llegamos a un minibosque de cocoteros al borde de una gran laguna, pues como ya sabéis, Abidjan está enclavado en la región llamada Les Lagunes. 


Me dicen que tenemos que esperar. Esperamos. Al rato la gente empieza a aparecer, como en manada. Me dicen que es gente que va a Audouin. ¿A Audouin? Pero... no entendía nada. Veo que se acerca una barca. La gente empieza a subir, y nosotros hacemos lo mismo. Subimos a la barca y empiezo a intuir a dónde vamos. Audouin debe ser una isla. Esperamos un poco en el barco, mientras unas personas cruzaban la laguna en piraguas de madera. Un cura monta también, con su sotana blanca, es un betherramita. Y la barca suelta amarras y empezamos a cruzar la laguna.




Una veintena de minutos mientras nos dirigíamos a la otra orilla. La isla de Audouin nos recibía con una fina lluvia. Muchas piraguas de madera sobre la arena, la arena próxima al agua, pues todo el pueblo es de arena. 



A paso acelerado por la lluvia, nos dirigimos entre las callejuelas hasta llegar a la iglesia. Allí celebramos la Eucaristía en buen ambiente, con alegría, aunque todos me miraban. Parece ser que es una de las pocas vececs que una persona blanca ha pisado Audouin, pues era el centro de todas las miradas. Al final de la misma, el sacerdote betherramita nos presenta, nos pide unas palabras. Agradecemos a todo el mundo por la acogida y nos presentamos. Al decir que vengo de la tierra de Mikel Garikoitz, fundador de los Betherramitas, y que me bauticé, hice la primera comunión y me confirmé en una parroquia betherramita, toda la asamblea se puso en pie y nos aplaudió. A la salida, algunos vinieron a estrecharme las manos con una sonrisa. 



Uno de los asistentes, amigo de Alphonse y que vivió durante muchos años en Korhogo, nos invitó a su casa, a tomar algo. Allí fuimos, bajo la incesante lluvia fina. Nos recibe la mujer, una señora muy simpática y manda a un pequeño a comprar unos refrescos. Charlamos durante más de una hora. Una charla amena, agradable y sobre muchas anécdotas. La lluvia había parado. Damos un pequeño paseo por Audouin antes de embarcar y volver. 







Como veis, fue una mañana agradable en un entorno que si no era el paraíso, se parecía a él. Y tras estos buenos momentos, nada mejor que comer algo en un puesto ambulante del barrio Adjamé: pescado y patatas para compartir.



lunes, 2 de septiembre de 2013

SILENCIO EN LATAHA.

El mes de agosto ha sido intenso. El mismo día 1 comenzó el viaje que me permitió conocer otros rincones de Costa de Marfil; días de descubrimiento, de apreciar la diversidad étnica-cultural, religiosa, lingüística, natural, incluso económica. Tras ello, vinieron días de escapadas por la región del Poro, en el Norte, el País Senufo: los herreros de Koni, la pintura sobre tela en Fakaha, las casas-fetiche de Niofoin... También fuimos tres días a Boniéré, cerca de Bouaké, en el centro-norte del país, para ayudar a una religiosa en las tareas administrativas respecto a las personas con discapacidad. Sin tomar respiro, volvimos a Korhogo para, a la mañana siguiente, salir a Yamoussoukro, capital política del país, en peregrinación para el fin de semana.

Como veis, un mes intenso, de ajetreo. Pero de tanto descubrimiento que el cansancio -y el esfuerzo económico- merecía la pena. No tengo duda. Hoy soy aún más rico como persona.

Y para acabar el mes, nada mejor que acudir al retiro espiritual que las hermanas de la congregación Les Xavières. Se trataba de 5 días (de miércoles a domingo) de silencio exterior e interior. El sitio era inmejorable: una pequeña aldea llamada Lataha a una decena de kilómetros de Korhogo. Allí la Diócesis dispone de un centro de espiritualidad en el corazón mismo del Bosque Sagrado que los jefes tradicionales regalaron a la Iglesia. 

Han sido unos días sumergidos en el silencio y la oración. Silencio extremo, pues ni en las comidas hablábamos, sino que escuchábamos música, o algún testimonio grabado... El primer día resultó duro, pero a partir del segundo, me veía a gusto en el silencio. La oración y el silencio, en medio de ese paraje rodeado de árboles salvajes, cabras, alguna vaca... sencillamente, ha sido maravilloso!

Además he podido disfrutar de los ejercicios espirituales -con el acompañamiento- de San Ignacio de Loiola. 5 días que, iluminados por la Palabra de Dios, suponían un espacio necesario para retroceder la mirada a lo vivido desde mi llegada a Korhogo (y otros momentos de mi vida allí en Euskadi) y ver cómo enfocar los 3 meses que me quedan aquí.

Sabéis una cosa? Sentí PAZ. Muchas paz interior. 

Los temas fueron diversos, pero todos relacionados unos con otros:
- El miedo del ser humano.
- Del miedo a la confianza.
- La libertad de espíritu.
- Jesús, un hombre liberado de todo miedo.
- El combate espiritual.
- Jesús nos libera de todo miedo.
- Resurrección es libertad y confianza.

El sábado por la noche, en silencio, vimos una película que me ha llegado al corazón: "De dioses y hombres", basada en hechos reales, de una comunidad de monjes en una aldea de Argelia. He aquí el trailer:


Y el domingo, como colofón, celebramos una Eucaristía a la que asistieron los que preparaban la comida y algunas personas de la aldea. 

Maravilloso, simplemente maravilloso. No tengo palabras. Y todo ello, desde una gran diversidad: entre nosotros había un amigo-hermano musulmán, había religiosas y laicos. Y es que desde la diversidad se puede convivir. Podemos enriquecernos.


Tras llegar a casa y cenar, recibimos una llamada con malas noticias. Jean Marie es un niño que vive en nuestra casa, un "protegido", huérfano de padre por VIH y madre muy pobre y con la misma enfermedad. La madre había sido trasladada a una "clínica", por llamarlo de una manera, ya que no se tenía en pie, ni tenía fuerza para hablar. Nos desplazamos rápidamente a ese sitio. Vi claramente una persona muriéndose poco a poco, sin fuerza, en una cama minúscula en una habitación sucia. No sabía ni qué decir. Solo tomé de la mano a la mujer, con mis dos manos. Una mano como muerta. Sin fuerza, sin movimiento. La miré a los ojos, sin decir una palabra. Mantuvimos una conversación solo con la mirada. Vi en sus ojos la tristeza y el agradecimiento. Y salí de allí. Un momento inexplicable. Sentí paz en mi interior.

Y hoy lunes, tocaba volver al centro para personas con discapacidad. A las 17.30 horas, hora a la que salimos, viene un responsable de Cáritas y nos comunica que un niño de 12 años ha fallecido por un brote de paludismo. Ese niño, Issouf, era alumno mío. Un niño que en el pasado sufrió un neuropaludismo que le imposibilitó la marcha y el lenguaje. Tras años de terapia en el centro, este cariñoso niño había empezado a hablar y a caminar con la ayuda de zapatos ortopédicos. Incluso había vuelto al colegio! Y no solo alumno mío, sino que participaba en la misa de la parroquia Saint Louis, en la que participo, pues él vivía al lado. Increíble, verdad?

Pero, estimados lectores, estoy extrañado. Me da pena, mucha. Pero siento paz en mi interior. Una paz rodeada de una realidad horrible, de una crueldad atroz. Siento paz. Creo que estoy aprendiendo a convivir con la muerte. Los africanos viven y conviven con la muerte. Me estoy volviendo africano.

A esos niños que he conocido y han desaparecido, mi recuerdo, mi admiración. Mi corazón.






Aún queda mucho camino por hacer. Muerte... dolor... pero esperanza y amor. Amor por quienes los protegen y protegemos. Esperanza de que algún día, gracias a todos nosotros, no existan estas injusticias.

Como siempre, de la mano... MUERTE Y RESURRECCIÓN.